Omega 3: El super Neuroprotector

La transformación de los hábitos de consumición alimentaria y la drástica modificación del papel, que ciertos alimentos representaban en la dieta cotidiana, han ocasionado vertiginosos cambios en la alimentación y salud de las personas, sobre todo de los más pequeños y de los más ancianos.

 

Una dieta saludable y adecuada a cada estación, edad y ritmo de vida previenen muchas patologías y trastornos que pueden aparecer en los más pequeños de la casa, como por ejemplo alergias, afecciones de la piel y alteraciones del comportamiento.

 

Son muchas las modalidades de nutrición que podemos catalogar como, nutrición saludable y, muchas las opciones que podemos proporcionarles a nuestros infantes pero ¿sabemos que aporte nutricional les estamos proporcionando? y una cuestión más interesante, ¿para mejorar o actuar sobre qué? La tarea se complica si no somos expertos en nutrición, ¿verdad?

 

En este post, vamos a dar varias pinceladas sobre uno de los aspectos que consideramos más importantes para el crecimiento y desarrollo celular, la neuroprotección. En las etapas de gestación, lactancia e infancia el cuerpo humano necesita un mayor aporte nutricional para poder crear células y enzimas de calidad, que tendrán un impacto directo en múltiples funciones de nuestro organismo.

 

No obstante, algunas de estas enzimas, nuestro cuerpo no puede sintetizarlas, debe ingerirlas a través de la alimentación, sobretodo en los estados de desarrollo humano, como por ejemplo enzimas de la membrana celular. 

 

DESDE LA CUNA HASTA LA TUMBA

 

En las etapas de crecimiento y envejecimiento celular se manifiesta una elevada sensibilidad nutricional, por ello es muy importante, ya desde la gestación ingerir alimentos muy nutritivos y ante la carencia de ellos, tomar algún suplemento. Centramos especial atención, en los ácidos grasos poliinsaturados como el Omega 3 y Omega 6, ya que son de vital importancia en el desarrollo del sistema nervioso y  visual ; además de cruciales para la neurotransmisión y  la neurogénesis.

 

Los ácidos grasos Omega 3, actúan como poderosos neuroprotectores. Gracias a ellos  mejoramos nuestras funciones cognitivas y prevenimos enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer. El déficit, podría ocasionar alteraciones en el comportamiento infantil. Por ello, los expertos nos aconsejan, que es uno de los nutrientes que debe acompañarnos en nuestra dieta “desde la cuna hasta la tumba”.

 

Estudios médicos han demostrado que la dieta es especialmente vinculante a cambios y mejoras conductuales, desarrollo mental y visual, así como también, a inflamaciones internas y externas. 

 

La incorporación de Omegas 3 en nuestro organismo, además de las propiedades mencionadas,  actúa como:

 

  • Anticonvulsivantes y antiarrítmicos cardíacos y cerebrales.
  • Reguladores inmunológicos.
  • Antiinflamatorios.
  • Influyentes en la transcripción genética y crecimiento infantil.
  • Activo cognitivo
  • Participante en la neurotransmisión cerebral.
  • Regulador de la densidad de la membrana celular, favoreciendo el riego sanguíneo.

 

¿Dónde abundan los Omega 3? Es conocido que el pescado azul y de agua fría como el salmón, atún, caballa y bonito son ricos en estos ácidos poliinsaturados, además de semillas como chía, lino, calabaza y verduras como el brócoli, coles de bruselas y espinacas.

“Si tu mente quieres cuidar, omega 3 no le puede faltar.”

– Anónima

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