No será fácil pero ¡Acepto!

El coronavirus, la crisis y la preocupación social forma parte de nuestro día a día, de nuestra historia y de nuestro presente. Son muchas, las dudas que nos aparecen y muchas, las realidades que han aparecido entre familias, amistades, vecinos y compañeros. No obstante, hay algo común: no lo olvidaremos.

 

Aceptar cualquier catástrofe, accidente y/o situación de vulnerabilidad no es fácil, pero todavía se complica más cuando pensamos que hay que superarla. Todo lo que nos rodea crea un impacto físico, mental, emocional y energético. En situaciones extremas o drásticas estos impactos se intensifican. Nos han enseñado que cuando surge un obstáculo hay que buscar soluciones y es cierto, pero no es necesario que nuestra salud emocional se vea perjudicada en ello. Esto no nos lo enseñan.

 

LA SOCIEDAD MOLDEA NUESTRO CRITERIO ¿PERO ES LO CORRECTO?

 

Son muchos los valores y actitudes adoptados de la sociedad, tal como, las estructuras familiares perfectas, el sistema laboral y económico correcto, la necesidad de consumir y tener más. No obstante, cuando esto se trunca ¿que sucede? 

 

En primer lugar, nuestra mente crea un remolino de búsqueda y captura de posibles soluciones, genera inquietud y en ocasiones: estrés, ansiedad, mal humor y desesperación. En segundo lugar, se sopesan las opciones con más o menos impulsividad dependiendo de la naturaleza de la persona. Por último, se actúa lo más fácil, rápido y seguro posible.

 

Justamente, por seguir estos pasos cuando la situación tiene la envergadura de un accidente, una pandemia y/o una situación de vulnerabilidad nuestra mente se colapsa y nuestras emociones se deprimen. En consecuencia, creamos un bloqueo mental y emocional.

 

¿CÓMO EVITAR EL BLOQUEO MENTAL Y EMOCIONAL?

 

Supongamos, que aceptamos que las personas y unidades familiares son únicas, que no existen las comparaciones y que el criterio de cada uno de los miembros es tan válido como los demás. En lugar de crear un método de resolución de conflictos u obstáculos, ¿porque no apostar, en crear un método de aceptación? Aceptar una situación por difícil y diferente que sea siempre depende de la actitud, del amor y la fe por uno mismo y de la confianza por el optimismo.

 

Como decía San Agustín, “si se enfría nuestro amor, se entumece nuestra acción”. Trabajar nuestras emociones, conocernos mejor y desarrollar nuestra mente solo depende de cada uno. La mejor herencia que podemos dejar a nuestros hijos es enseñarles a gestionar las emociones para seguir creciendo y evolucionando con el mínimo impacto nocivo para su salud. Por suerte, hoy en día existen muchas modalidades de terapia y coaching para facilitar herramientas que potencian el crecimiento personal, la gestión emocional y la capacidad de aceptación.

 

“Si se enfría nuestro amor, se entumece nuestra acción.”

– San Agustín de Hipona

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