¡Éxito! la importancia de terminar lo que se empieza

 ¿Cuántas veces has pensado, cuál será la fórmula adecuada para tener éxito? ¿Cuántas personas te han explicado, que su gran objetivo es tener éxito en la vida? Sin entrar en gran profundidad, sobre este concepto, el éxito es un resultado, normalmente asociado a connotaciones felices de un suceso o acción emprendida.

 La mayoría de personas, en un momento u otro de nuestra vida hemos pensado, verbalizado y/o soñado con tener éxito en algunas y/o todas las dimensiones de nuestra vida: éxito en los estudios, éxito con las relaciones de pareja, éxito en el trabajo, etc. La necesidad y satisfacción que genera, que las acciones que efectuamos salgan bien o concuerden con una expectativa creada, nos motiva, alienta y crea en nosotros, un estado de bienestar y felicidad. 

La idea parece sencilla pero, la tarea no siempre se presenta fácil. Las expectativas que creamos, determinan el grado de dificultad y satisfacción por el que la persona luchará. Las habilidades, el momento, el lugar, la actitud y capacidades marcarán la frustración o la voluntad de seguir hacia adelante con el objetivo marcado.

 

TERMINAR LO QUE SE EMPIEZA

 

Como coach de estilo de vida, os diré que hay varias claves para lograr el éxito, pero todas ellas dejan de ser útiles y eficaces sin la llave maestra: terminar lo que se empieza. La importancia de llevar a cabo esta sentencia es evitar que aparezca la frustración y abandono, previene tomar decisiones precipitadas, equívocas y sin fundamento. En muchas ocasiones, el éxito no se alcanza por no haber llegado hasta el final del procedimiento, por no haber sido pacientes, ni saber qué resultados se podrían haber obtenido.

 ¿Sin motivación, es imposible finalizar un objetivo? No, no es imposible. Resulta importante, pues la calidad del resultado se puede ver afectada, pero con fuerza de voluntad y dedicación, nace el progreso y con este, renace la ilusión y/o motivación.  

 ¿Qué sucede si la motivación y la fuerza de voluntad no son mi fuerte? Sucede que no hay que temerle a replantear el objetivo, y adecuar la expectativa. La mayoría de ocasiones, la frustración se da por haber creado una expectativa demasiado elevada o un objetivo de grandes dimensiones. Es por ello que, en la propuesta de objetivos es necesario ser consecuentes, comenzar despacio y gradualmente, para lograr la resolución de estos.

 En el supuesto caso de que ya hayas iniciado un proyecto, objetivo o acción y seas consciente de que es inasumible, no te preocupes, simplemente ocúpate, redirecciona tu propósito disgregando y creando de él pequeñas metas. Pongamos por caso, que te apetece cocinar tu pastel preferido, un pastel de queso, pero solo tú comerás de él. Dado el caso, podrías cocinarlo con dosis de ingredientes bajas para adaptarlo a las raciones que deseas o seguir a pies juntillas la receta y crear un pastel para 6-8 personas. 

En esta última opción, te aparecen varias soluciones, entre ellas, comerte una porción cada dia o en cada comida, llevarle un tupper a tu familia, amigos y/o vecinos, llevar desayuno o merienda al trabajo para compartir con los compañeras/os…en este caso descartamos la opción de comer hasta terminarlo en un mismo momento, pues no queremos enfermar, ni aborrecer nuestro pastel preferido, ¿verdad? . Existen pues, siempre, varias opciones, asumir y aceptar que hemos podido desviar nuestro objetivo o hemos podido equivocarnos, nos ayudará a mejorar y a progresar. Es entonces en el final del camino cuando podemos volver a comenzar de nuevo.

“Lo que la oruga llama fin, el resto del mundo le llama mariposa."

– Lao Tse

×

Powered by WhatsApp Chat

× ¿Tienes alguna duda?